martes, 20 de mayo de 2008

En una isla desierta


Previously, on Lost
... No, este no es un avance del próximo episodio de Perdidos. Es que esta semana en dos ocasiones me han hecho plantearme los pros y los contras de estar en una isla desierta. Y cuando digo en una isla desierta es sin ningún tipo de vida animal alrededor. Solo tú, con tus pensamientos, la brisa, la playa, el sol y la soledad.

No nos vamos a poner a analizar cómo sobrevivir en una isla desierta. No es mi intención averiguarlo ni hacer un remake de Náufrago. Mi intención es tan sólo conocer cómo debe de sentirse uno alejado de todo. Sin más entretenimiento que tu imaginación, sin más conversación que tu autocontestación, sin más rival que el tiempo. Allí, en ese mundo, en alguna ocasión todos hemos querido estar.

Aunque el motivo, siempre suele ser el mismo para todos. Huír de los problemas, de las preocupaciones, del estrés, de la ansiedad, de las personas, de las responsabilidades. Dejar aparcado todo, olvidarse de todo y reencontrarse con uno mismo.

Quiero seguir en la ciudad. Me gusta que la vida me lo ponga difícil, con obstáculos, con fuertes pendientes, con rachas de viento en mi contra. Luchar por abrir nuevas puertas y encontrar nuevos caminos, aunque el trámite me magulle, me lastime, me hiera. Al final, todo queda en cicatrices que hablan de miles de experiencias.

sábado, 17 de mayo de 2008

Tal día como hoy...


Pero hace muchos, muchos años. Nos acordábamos hace dos tardes, Antonio y yo, tomando unas birras después de currar (algunos, ejem), en nuestro reencuentro con ese rincón de nuestro barrio (mío, tuyo, de él, nuestro, qué más dará...) que tanto nos tenía preocupados las últimas semanas. Por un momento llegamos a pensar qué sería de nosotros sin nuestras Heinekken's en el Íkaro y sin esas bravicas.

Ha llovido desde entonces. Mayo de 2002, Palma de Mallorca. Algunos ya llevábamos unos años dándonos el coñazo en el buen sentido de la palabra, otros recién incorporados a este grupo de locos perdíos. Vaya semanita aquella, empezando por la noche en el barco de ida, sin dormir y esperando una llamada que nunca llegó mientras nos paseábamos por la cubierta, por esa gran discoteca, jaja. Y a diez minutos de llegar, nos da el venazo de acomodarnos en el sofá y ponernos a dormir... sin éxito, claro.

No tengo claro con qué anecdota que quedaría de todo aquel viaje. Si destacar esos 'picnics' en bolsas de plástico, si cuando quisimos rebentar un pepino de mar, si cuando un alemán casi nos abre la cabeza con un vaso de vidrio, si cuando aquí un servidor lanzó por los aires la mesa de la terraza de nuestras vecinas... Todas, y cada una de ellas, fueron bestialmente inolvidables.

En fin, a ver cuando nos decidimos y preparamos la próxima. ¡Bellevue, te queremos!

martes, 13 de mayo de 2008

¡Qué ajetreo, qué ajetreo!

Ojú quillo, que mes más movidito. No hace ni 30 días preparaba mi maleta para marcharme a esas tierras norteñas, Ireland. Sinceramente, no me canso de repetirlo. Aquello es mano de santo para volver como nuevo. Con las pilas cargadas, sin estrés, totalmente relajado.

Y al poco tiempo, Liverpool. Esa ciudad encantadora de norte a sur. Desde el Aeropuerto John Lennon hasta Anfield Road. Su gente, sus vistas... su música. Del Yellow Submarine de The Beattles hasta el You'll never walk alone. Walk on, walk on... Una rápida escapada que hay que repetir, como hincha imperioso de los reds.

Unos días de vacaciones con los míos. El primer baño (y el segundo, y el tercero...) de la temporada en la costa (¡cómo te voy a echar de menos, leñe!), las primeras cervecitas bajo el sol y planes para el verano.

Galícia, Madrid, Cádiz, Granada... mi Ronda querida, tengo ganas de verte. Un fin de semana no se nos puede escapar, que lo sepáis. ¿Paracaídas? ¡Me apunto!

Torneo PES. Balance de la tarde-noche: 1 título neroazurri, 1 trofeo Pichichi (¡Raúl Selección!) y una buena tarde. Y que nos quiten lo bailao, porque no nos hace falta na' más. Con la guinda del pastel, ese 4-1 del campeón. ¡Jugones! Esos domingos 100% deportivo. Monazo de radio, el ambiente, el jolgorio, los goles. Y más deportes, que no falten esas crónicas imposibles, esas declas dicharacheras, esos maestros al teléfono.

Tremendos esos viernes en Merlín. El chiqui-chiqui mola mogollón... Y si es con buena compañía, mejor que mejor. ¡Guapas y guapos! Más, más, quiero más. ¿Tenéis más planes para mí?

Specials remembers:

- ¡Dublineras! Qué poco os queda ya... Ibi, recuerda que tienes que traerte bajo el brazo la receta del Muchi-brunchi! Pleaseeeeeeee... xD
- Lokit@s, os quiero un huevo y parte del otro.
- María, ¡preciosa! Aixx, nosotros y nuestros gabinetes de crisis. I love u, baby!
- Cuento contigo para la próxima escapada. ¿Destino? ¿Importa?
- ¡Campeones de nuevo! 31ª, con dos cojones. Pipita, pipita, pipita...
- Remember: You'll never walk alone.

lunes, 21 de abril de 2008

¡Gimme five!




Unos días de desconexión total en la tierra que vio nacer al gran George Best. La República de Irlanda es uno de esos países que realmente encandila cuando lo visitas. Sus símbolos, sus costumbres, su historia, su lengua, su entorno. En realidad, nunca creí que aquella isla norteña y fría tuviera tantos cuentos que contar.

Un viaje relámpago que ha merecido mucho la pena. Lo prometido es deuda, y he cumplido. Entre la Spanish Party y acabando con esa simpática cena en el Supermacs, embobados delante del televisor, no sabría con qué momento quedarme, puesto que todos fueron de mother fucker. No encuentro palabras en el extenso diccionario del "pastellano" (antes, Gimeno) para definir cada momento. Ah sí, espérate: Qué grande.

¡Qué autenticidad la del Gogartys de Temple Bar! Y es que después de una buena cena a base de embutido ibérico, rebujito y tostadas con Philapelphia, lo mejor era meterse de lleno en la fiesta irlandesa. Y qué mejor que vivirla en vivo y en directo, con una Guinness en la mano y al más estilo Titanic.

196 kilómetros separan Dublín de Galway. 196 kilómetros de risas, fotos y grandes frases que anotar. Porque no tiene precio veros montar en bicicleta por las Aran Islands a carcajadas, ni nuestros desayunos nacionales con sobremesa incluída, ni esos tetris en el autocar, ni los books en los Cliffs of Moher, ni vuestras caras mientras contaba la historia del Gatuno...

En fin, muchas cosas que recordar de un buen viaje. Otro más para añadir a la lista. Y otro a la vuelta de la esquina. En general, gracias a todas. Y dedicatorias personales:

María: Sin palabras. Eres una pequeña gran mujer. Gran vitalidad, mejor sentido del humor. Compañera por excelencia en este viaje, que haya sido el primero de muchos más.
Dúnia: Thanks a lot for all. Recuerda mis consejos para estos últimos dos meses. Eres grande, Martín. Y recuerda: You'll never walk alone. ¡El Máster y Madrid nos espera!
Ibi: ¡Gimme 5! Desde el munchi-brunchi hasta la última lección del pastellano ha sido increíble. Recuerda que también te quiero ver por la capital. ¿Y tú? xD
Natalia: ¡¡Boas galega!! Como segunda persona que más me provoca que me arranque con el pastellano, te diré que lo pasé genial con tus risas y esos bailes en la Spanish Party con el sombrero cordobés! ¡Auténtica! ¡A la Carballeira que voy!
Sara: Lo bueno, si breve, dos veces bueno. Me alegró mucho conocerte, me dejaste to loco, madrileña. Nos debemos una buena fiesta pa celebrar la 31ª de nuestro Real. ¡Besazos!

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Agenda en mano:

- 1/2 Final UEFA Champions League: Liverpool - Chelsea. Come on, reds!
- Señores, que ya son muchos días faltando a nuestra habitual cita con las bravas y la Heinekken. Esto hay que solucionarlo ya con un buen Ikaro. Antonio, vete apuntando...
- Dany men, no me olvido de nuestro replay en Razz.
- ¡Acecho al liderato del Gavà! ¡Se allana el camino para la Ponfe! ¡Último arreón para ver al Ronda en Tercera!
- Que viene, que viene: Un café, una Heinekken o lo que encarte.

sábado, 12 de abril de 2008

Encendiendo los motores


Creo que hoy es uno de los primeros días de "relax" desde hace bastante tiempo. En casa un sábado por la mañana, no por estar de resaca tras una noche loca, sino porque necesitaba un Kit-Kat. Ahora me acordaba del fin de semana pasado, en realidad toda la semana entera o quizás, echando la vista mucho más atrás, los últimos meses de mi vida.

Y es que no he parado de andar de aquí para allá, de encontrarme y reencontrarme con fantásticas personas que, aunque con algunas de forma breve, me han hecho pasar un buen rato.

Sigue mi proyecto en marcha, ese que me alejara de todo esto por un periodo de tiempo. Cómo os voy a echar de menos, cabrones. Esta semana que viene hago el pago e hipoteco parte de mi futuro en el contenido de un sobre que espero que le de una pequeña vuelta a mi vida. Tampoco es que haya sido un impulso, son muchos años de darle vueltas a lo mismo, aunque ahora me vengan otros pensamientos a la cabeza. ¿Y después qué?

Aquellos que tienen mi teléfono, no lo dudéis. La capital es grande, y siempre habrá sitio para vosotros. Antes me quedan cinco meses para disfrutar de todos vosotros. Voy a tener los fines de semana libres toooodo el verano! ¿Sabéis lo que significa eso, no? Bro, no tenemos excusa.

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Remembers del último mes:

- Esos Manchester-Inter impagables... Echarle un ojo por la ventana, y a seguir. Ya toca otro.
- QTRES + RAZZ con esos grandes amigos y mejores personas. Os debo una.
- Dany men, ese pequeño gran hombre. Tú si que eres mi caballo ganador. ¡Jugón!
- Esa gala, esos 5 años, esa gente. Por 5, 10, 20 y 50 más.
- Ese cóctel Dublín-Madrid en Barna... Vaya semana... y menudo colofón! Llega la Spanish Party!
- María: Tú, yo y nuestros cafés en el Glofar. Gran sábado en Casa Pepe con Ibi, ese ánimo arriba, y en breve viajando a las tierras del gran Best. ¡Bolera! ¿No jodas, en serio? ¡Preciosa!
- 21-2, 21-8, 21-12, 21-16, 21-6.... ¿sigo Kiko? La venganza se sirve en plato fino...
- Conciertazo en la Bikini con los mejores... y El Canto del Loco. Os quiero, pu*** baratas, xD.

martes, 18 de marzo de 2008

Cambios

Hacía tiempo que no tenía uno de estos días tan raros. Esos en los que no puedes evitar tumbarte en la cama y pensar. Y precisamente no te paras a analizar el porqué de cosas estúpidas, no. Siempre acabas pensando en cosas chungas y que te complican un poco más el sueño.

Hoy me he puestoel pijama, he abierto la cama, he colocado la almohada y me he puesto a pensar. Y hacerlo a partir de las 00:00 horas nunca puede ser bueno. Y hoy me ha dado por creer que necesito un cambio en mi vida ya.

Y me han venido a la cabeza todos esos sandwich del desayuno, los mismos que cada día; los mismos kilómetros que recorrer en moto, las mismas claves para entrar al mismo ordenador del trabajo, los mismos minutos que tengo que apurar al día para comer, las mismas páginas de Internet que consultar, el mismo programa de radio que escuchar...

Pero a pesar de ello me he dado cuenta que siempre he estado cambiando, sin estar en un lugar fijo donde quedarme, con una mano a la que agarrarme, con un sonido con el que despertarme. Mi vida siempre ha estado llena de cambios, y hace poco volvió a haber otro bastante importante que me desubicó un poco. Pero lo cierto es que no me dan miedo los cambios. Me da miedo que no vuelva a haber más. Me da pánico acomodarme a un trabajo, saber lo que voy a hacer dentro de un mes, quién me va a acompañar una tarde en un café o qué voy a tener que planear.

Todo esto me ha hecho pensar que lo primero que voy a hacer mañana es cambiar el sandwich por una taza de leche con cereales...

jueves, 6 de marzo de 2008

¡Menuda semana! ¿Hacia qué lado caigo?


Todavía no ha acabado, pero no quiero más emociones fuertes. Ya si eso lo dejamos para la siguiente, si puede ser claro. Pero es que en realidad comenzó el pasado viernes. Me disponía a volver al trabajo después de la hora de la comida y me encontré al lado de mi casa a una persona muy especial. Fue más bien un 2x1, aunque todavía se esconda y no sepamos si llamarle él o ella. Sólo deseo que vea la luz con salud y mucha fortuna, que se lo merecen todos.

Esa misma noche, celebración de nuestros 23 en la Llar del Filador. De allí ya salimos bien entonaos, ¿eh Antonio? Una vez más, gracias a todos por vuestra asistencia y vuestras risas. Y es que, aunque la madrugada se nubló un poco, lo pasamos bien.

Un sábado correcto, arrastrando la resaca y saliendo a las tantas por culpa de la semifinal de la Copa del Rey de Voleibol. El domingo tuve un buen disgusto, ya que extravié por culpa de alguna mano que habría que cortar mi mochila donde llevaba mi agenda, el mp3 y los papeles de la moto. Y encima mientras estaba trabajando. Es lo que pasa por confiarse demasiado y dejar la cabina abierta mientras iba a por un agua al descanso del encuentro en Can Peixauet (Santa Coloma de Gramenet). Una me pasa, dos no. Menudo cabreo.

El martes eliminación del Sevilla de la Copa de Europa. Qué lástima coño, cómo sufrí los penalties. Sólo me alegro por Del Nido, pa' que se joda un poquito. Y anoche otro desastre en Europa que no quiero ni mentar. Ahí os lo dejo.

Y hoy, a las pocas horas de que en el trabajo me anunciaran un ascenso (aunque no sea de lo mío, uno se alegra, más que nada porque implica más capacidad económica pa alcanzar la próxima meta); salgo del trabajo en mi moto matriculada en octubre y en el primer semáforo se me lleva un coche por delante. Tranquilos, estoy bien. Mi moto no, y eso es lo que más me jode. El muy cabrón del Audi se pasó un semáforo en rojo en la esquina de Concepción Arenal con Felipe II y encima va y le dice a la Guardia Urbana que he sido yo el que se lo ha pasado en rojo, cuando casi me atropella el coche que iba detrás de mí cuando me ha arrollado. ¡Me cago en el muy hijo de su Santa madre!

Así que con la faena que tenía que hacer, he acabado de pasar el día en el Hospital de San Pablo, haciéndome unas radiografías en el hombro (por suerte solo inflamación) y sin parar de pensar en mi moto. Freno izquierdo roto, espejo izquierdo roto, espejo derecho roto, cuentaquilómetros roto y la carcasa echa añicos por todos lados. No sigo que me caliento...

Pues nada, una de cal y otra de arena.

La frase: con más ganas de afrontar la próxima semana.