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jueves, 11 de septiembre de 2008

Tic, tac, tic, tac


Es una sensación extraña. Son las 21:10 del jueves 11 de septiembre. Hoy es la Diada de Catalunya, pero estoy en el trabajo, quemando la última hora de mi jornada laboral. Una jornada que ha empezado muy pronto y que acabará tarde. No obstante, es algo habitual en mi vida, días de mucho trabajo, de ir de aquí para allá, de llegar a casa a las tantas. Pero a la vez, de satisfacción. Porque me gusta mi trabajo, lo disfruto.
Pero dentro de 5 días tomo el tren que dará un giro a mi vida. Cambio de ciudad, y como ante todo cambio tengo mis ilusiones y mis temores. Son mayores los primeros que los segundos, aunque es inevitable pararte a pensar en lo que me depara desde el próximo 16 de septiembre.
No me voy muy lejos, no me voy solo, no me desvinculo del todo de mi trabajo. Pero será diferente. Dejo atrás muchas cosas que echaré de menos, muchas que espero mantener, otras que se perderán por el túnel del tiempo y otras que ganaré. No es una despedida, es un hasta pronto. Nos vemos por cualquier rincón de este ancho mundo.

lunes, 18 de agosto de 2008

La vida avanza: un paso más


Pues con la tontería, nos hemos plantado en 18 de Agosto de 2008, y teniendo en cuenta que voy a considerar este día como un día especial para recordar, me he decidido a dejar plasmado algo de mis emociones aquí. Tampoco voy a ser específico, porque aquellos que me conocéis ya lo sabéis u os enteraréis en breve, y el resto quizás no lo entendáis del todo porque quizás es algo largo de explicar.

Ha sido un día con mezcla de emociones, siempre todas de esas internas, las que me gusta gozar o sufrir para mis adentros, sin más. Sí, también sabéis que soy un tío expresivo, que no me cierro, que no me importa mostrar lo que siento. Pero también sabéis que muchas veces se lleva el rock o el réquiem por dentro. No hay nada triste que contar, que eso es muy bueno para empezar. Simplemente, hechos y acontecimientos que te pueden llegar a marcar por dentro, algo que extraes del día a día y que para la mayoría es algo microscópico y para tí un mundo.

Sólo puedo decir que me alegro por ellos. El 18 de agosto lo recordaré, seguramente, porque hubo un sonido más en este mundo. Sé que mi vínculo con ese sonido es casi inexistente, pero son muchas cosas las que me han venido a la cabeza cuando he conocido la noticia. Felicidades.

También ha sido un día de confirmaciones. Mi punto en el mapa ya puedo colocarlo en otro lugar más. Y saber que me espera otra vida dentro de muy poco y que ya no hay marcha atrás es algo que me alegra y me asusta a la vez. Lo mejor es que sigo teniendo la oportunidad de hacer lo que quiero y lo que siento, y eso me llena todavía más.

No me puedo olvidar de otro pensamiento que me baila por la cabeza. Es una danza clara, pero extraña. Como si fuera un baile rockero con melodía de tango. Como si mis pies quisieran tomar un camino, aunque en realidad quieran tomar otro. Qué bello es vivir en días así.

Un beso enorme a todas y todos.

miércoles, 28 de mayo de 2008

Sopa de letras

¿Habéis jugado alguna vez a una sopa de letras? La del diario, la de los pasatiempos. El objetivo es buscar entre muchas letras barajadas, la palabra indicada. En horizontal, en vertical, en diagonal. Lo bueno de ese tipo de sopas de letras es que sabes lo que estás buscando. Nombres de animal, equipos de fútbol, colores, partes del cuerpo...

Lo difícil es una sopa de letras donde tengas que encontrar la palabra indicada sin saber qué es lo que buscas. Tal y como muestra la imagen, una sopa de letras en toda regla, haciendo honor a su nombre. Ahí interviene el papel de la imaginación, y cada uno busca y encuentra aquellas palabras que quiere y le apetece encontrar.

Así es un poco el día a día. La vida nos plantea preguntas, a las que debemos encontrar una respuesta. Tampoco nos la dicen, para rescatarla en una dirección o en otra. Y normalmente, nuestra particular sopa de letras la tenemos dentro. Esa cuchara a la que algunos llaman razón, otros pasión y otros incluso locura; que recoge la respuesta quizás no adecuada, pero sí la que queremos.

Para todos aquellos que buscan una respuesta a sus preguntas.

Special remembers:

- Mis irlandesas preferidas: a veces las cosas no vienen como queremos, pero hay que seguir adelante, buscando cada una sus respuestas. Ánimo, mucho ánimo para las tres, serán días duros pero estoy seguro que todas estaréis bien y saldréis adelante. ¡Se os echa de menos! ¡Os quiero!
- Marieta mía: me voy a tener que poner duro contigo, ¡eh! En el buen sentido de la palabra, of course. Pequeñaja, hay que mirar hacia adelante, nunca hacia atrás. Las cicatrices se curan, ¡siempre y cuando no rasgues la costra! I love u, baby.
- Mi lectora number one: preguntas, respuestas... Quiero ayudarte, pero hay cosas que no se pueden evitar. En muchas ocasiones, es el tiempo el que acaba por aclarar las dudas. Te echo de menos. ¡No te calientes la cabeza!

martes, 20 de mayo de 2008

En una isla desierta


Previously, on Lost
... No, este no es un avance del próximo episodio de Perdidos. Es que esta semana en dos ocasiones me han hecho plantearme los pros y los contras de estar en una isla desierta. Y cuando digo en una isla desierta es sin ningún tipo de vida animal alrededor. Solo tú, con tus pensamientos, la brisa, la playa, el sol y la soledad.

No nos vamos a poner a analizar cómo sobrevivir en una isla desierta. No es mi intención averiguarlo ni hacer un remake de Náufrago. Mi intención es tan sólo conocer cómo debe de sentirse uno alejado de todo. Sin más entretenimiento que tu imaginación, sin más conversación que tu autocontestación, sin más rival que el tiempo. Allí, en ese mundo, en alguna ocasión todos hemos querido estar.

Aunque el motivo, siempre suele ser el mismo para todos. Huír de los problemas, de las preocupaciones, del estrés, de la ansiedad, de las personas, de las responsabilidades. Dejar aparcado todo, olvidarse de todo y reencontrarse con uno mismo.

Quiero seguir en la ciudad. Me gusta que la vida me lo ponga difícil, con obstáculos, con fuertes pendientes, con rachas de viento en mi contra. Luchar por abrir nuevas puertas y encontrar nuevos caminos, aunque el trámite me magulle, me lastime, me hiera. Al final, todo queda en cicatrices que hablan de miles de experiencias.

martes, 18 de marzo de 2008

Cambios

Hacía tiempo que no tenía uno de estos días tan raros. Esos en los que no puedes evitar tumbarte en la cama y pensar. Y precisamente no te paras a analizar el porqué de cosas estúpidas, no. Siempre acabas pensando en cosas chungas y que te complican un poco más el sueño.

Hoy me he puestoel pijama, he abierto la cama, he colocado la almohada y me he puesto a pensar. Y hacerlo a partir de las 00:00 horas nunca puede ser bueno. Y hoy me ha dado por creer que necesito un cambio en mi vida ya.

Y me han venido a la cabeza todos esos sandwich del desayuno, los mismos que cada día; los mismos kilómetros que recorrer en moto, las mismas claves para entrar al mismo ordenador del trabajo, los mismos minutos que tengo que apurar al día para comer, las mismas páginas de Internet que consultar, el mismo programa de radio que escuchar...

Pero a pesar de ello me he dado cuenta que siempre he estado cambiando, sin estar en un lugar fijo donde quedarme, con una mano a la que agarrarme, con un sonido con el que despertarme. Mi vida siempre ha estado llena de cambios, y hace poco volvió a haber otro bastante importante que me desubicó un poco. Pero lo cierto es que no me dan miedo los cambios. Me da miedo que no vuelva a haber más. Me da pánico acomodarme a un trabajo, saber lo que voy a hacer dentro de un mes, quién me va a acompañar una tarde en un café o qué voy a tener que planear.

Todo esto me ha hecho pensar que lo primero que voy a hacer mañana es cambiar el sandwich por una taza de leche con cereales...

martes, 19 de febrero de 2008

23... un bonito número


De agua hasta el cuello en las últimas semanas, hoy me tomo un rato libre por el simple y rácano hecho de que hoy es mi cumpleaños. 23 dicen que cumplo. No es un número que me desagrade, todo lo contrario, siempre me ha unido mucho ese número. No por nada en especial, pero sí por ser las cifra que llevaba serigrafiada Michael Jordan en su camiseta.

Pensaréis, "vaya forma de empezar un post sobre tu cumpleaños"... Sí, es que en verdad no sabía cómo empezar. Y recordando mis tiempos mozos, el número que hoy asumo coincide con ese número mágico de aquel personaje que realmente marcó una época en mí. Puro fanatismo, más que nada. Pero me recuerdo de muy pequeño levantándome de madrugada para ver a Jordan ganar un anillo tras otro, con los Bulls de Chicago. Creo que por ahí comenzó a emeger mi enfermedad por los deportes...

En fin, curiosidades a parte, hoy es mi cumpleaños. Y aunque eso sólo signifique que a partir de hoy en los formularios donde te piden la edad tendré que sustituir un 2 por un 3, los cumpleaños son días en los que te levantas de buen rollo. Y es que, aunque dediques todo el día a las mismas cosas que harías en un día normal, parece que todo se ve diferente. Bueno, es que hoy es mi cumpleaños, piensas.

Contaros que mi cumpleaños comenzó realmente bien. Cenita de foundes y unas copichuelas con los de la Agencia. Ese Jose, oé. Grandes conversaciones sobre la maqueta del Melilla, los míticos corresponsales como Turel y momentazos de esas áreas de 50+místers+minuto a minuto.

El resto del día no tendrá mucho más. Blog, trabajo y Champions... a ver qué hacen estos capullitos de alelí en Roma. Y es que siendo martes (ni te cases, ni te embarques ni de tu família te apartes) tampoco se puede esperar demasiado más. Eso sí. Cada vez que mi móvil hoy suena se me dibuja una sonrisa. Gracias a todos.

Lo que sí hace de un cumpleaños especial es que durante todo el día te empiezas a plantear el mañana, recuerdas el ayer... Y yo recuerdo mis 22 como una gran etapa, un gran año que dejo atrás pero que nunca podré olvidar. Y es que en mis 22 conseguí uno de mis sueños, licenciarme en Periodismo; visité un paraíso llamado Riviera Maya; disfruté como un niño en la bella ciudad de Roma; conocí a grandes personas en un verano que, a pesar de estar trabajando, lo pasé bomba; asistí a la boda de dos personas que admiro mucho... También dejo atrás momentos, trabajos y personas que siempre guardaré muy dentro de mí.

En especial una personita que me ha hecho disfrutar de la vida en los últimos tres años y a la que le agradezco mil y una historias. Gracias, princesa.

Y por delante, ahora que por fin el AVE llega a Barcelona, hay propósitos, planes, una nueva vida. Muchos ya sabréis de mis planes de futuro, otros os enteraréis en breve. Sólo espero que mis 23 sean al menos tan buenos como mis 22 y que haya suerte, mucha suerte.

PD: Mis lok@s, gracias a todos.
PD2: Conexión Dublín-Barcelona. 23, Michael Jordan... Qué freaks... xD

domingo, 10 de febrero de 2008

Time to relax... relax....



Por esos días en los que no te preocupa nada, porque no hay nada de lo que preocuparse.

Por esos días en los que la moneda de cambio se transforma en sonrisas, besos, abrazos.

Por esos días en los que el tiempo no pasa, no corre, se para.

Por esos días que comienzan con una sonrisa y acaban con una carcajada.

jueves, 7 de febrero de 2008

"La vida que nunca tuviste"



Desde el primer día que vi este anuncio, me dejó perplejo. No sé vosotros, pero a mí no me gustaría que dentro de unos años me enseñaran cómo habría sido mi vida si hubiera decidido tomar un camino diferente al que tomé. Si de una cosa estoy seguro, es que en la vida siempre tomo el camino correcto para mí, aunque parezca la mayor locura que pueda haber. A veces me puede costar más o menos entender porqué tomo una senda y no otra. Pero, por suerte, siempre acabo valorando que ha sido lo mejor.

Quizás pienses que soy demasiado optimista. Pues sí, me gusta serlo. Me gusta saber que a pesar de que me equivoque con mis decisiones, he tomado el camino correcto. Me gusta escribir el propio guión de mi historia. Y que aquellas personas que considero importantes en mi vida, se encarguen de escribir muchas líneas en los diferentes capítulos. Le dan un toque de sentido a mi vida. Así que, gracias a todos por eso.

En estos momentos, estoy pensando en el título de un nuevo capítulo en mi historia. Quizás sea un capítulo importante.

Escuchando: Aquellas pequeñas cosas, Joan Manel Serrat.